Repercusiones cardíacas en Anorexia nerviosa: una afectación potencialmente letal

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La anorexia nerviosa se trata de una enfermedad que afecta especialmente a la población adolescente y que tiene una mayor incidencia entre mujeres, con una proporción de 10 a 1. Este dato es especialmente alarmante cuando, además sabemos que es una enfermedad grave y potencialmente letal, con una mortalidad del 0,56% al año, que es más de 12 veces la observada en mujeres jóvenes de la población general. Se calcula que alrededor de un tercio de las muertes de pacientes con anorexia nerviosa son de causa cardíaca, fundamentalmente por muerte súbita. Numerosos estudios clínicos señalan afectación cardiaca significativa en pacientes con anorexia nerviosa, con bajo peso y desnutrición severa:
-Alteraciones en el ECG: hasta un 40% presentaba un QT prolongado.
-Bradicardia.
-Riesgo de arritmias ventriculares y por tanto, un riesgo de muerte súbita.
-Cambios estructurales: las dimensiones y la masa del corazón son menores.
– Insuficiencia cardíaca.

Los trastornos del ritmo cardiaco observados en estas pacientes son los más peligrosos y significativos, ya que son los que se ha demostrado que estás asociados a riesgo de muerte súbita.
De ellos, la bradicardia es uno de los hallazgos más frecuentes y uno de los factores que contribuyen al riesgo de taquicardia ventricular polimórfica y muerte pero, y esto es muy importante, es reversible al recuperar peso.

Por otro lado, alteraciones en la concentración de iones (sodio, potasio, calcio…) derivados de la desnutrición o conductas purgativas como vómitos o uso de laxantes, son los responsables de una prolongación del intervalo QT, que aumenta el riesgo de arritmias graves.

Por lo anteriormente descrito, es muy importante la prevención de las arritmias y la muerte súbita en nuestras pacientes y la evaluación de los criterios de ingreso hospitalario no debe basarse sólo en el grado de desnutrición y la respuesta al tratamiento, sino también en la presencia de algún signo de alarma, como síncope, bradicardia, intervalo QT prolongado o alteraciones electrolíticas significativas.

Ante un nuevo diagnóstico de Anorexia Nerviosa siempre debemos tener presente la realización o petición de un electrocardiograma, una analítica que incluya un ionograma con determinaciones de sodio, potasio, calcio y magnesio, además de un perfil bioquímico completo y un estudio hormonal exhaustivo. Si hay una bradicardia grave (frecuencia cardíaca menor de 45 lat/min), se indica ingreso con monitorización electrocardiográfica nocturna, también son criterio de ingreso los trastornos del ionograma.

A nivel estructural, en la anorexia nerviosa con muy bajo peso se observan unas dimensiones cardíacas y una masa ventricular disminuida, con paredes cardiacas más delgadas, un gasto cardíaco disminuido, algo que podría ser causante de astenia y cansancio crónico. Tras todos estos datos de gravedad, es importante señalar que se han demostrado la reversibilidad de estos cambios al recuperar un peso adecuado y una alimentación rica y variada, con una recuperación completa del tamaño y funcionalidad cardiacas, al menos en los pacientes adolescentes y en las fases iniciales de la enfermedad.

En resumen, es muy importante recordar que la anorexia nerviosa es una enfermedad que puede presentar complicaciones cardíacas graves y potencialmente letales. Por ello, cuando se diagnostica esta enfermedad, sobre todo en casos de paciente adolescente y con bajo peso o pérdida significativa (>10Kg) en un corto periodo de tiempo, además de buscar ayuda especializada y del tratamiento psicoterapéutico, es necesario una evaluación cuidadosa por parte de un médico especialista familiarizado con las repercusiones orgánicas de este trastorno, con el fin de prevenir complicaciones potencialmente graves.

1.Lluís Mont, Josefina Castro
Anorexia nerviosa: una enfermedad con repercusiones cardíacas potencialmente letales
ISSN: 0300-8932
Revista Española de Cardiología

2.Sulllivan PF..
Mortality in anorexia nervosa..
Am J Psychiatry, (1995), 152 pp. 1073-4
http://dx.doi.org/10.1176/ajp.152.7.1073 | Medline

3.Becker AE, Grinspoon SK, Klibanski A, Herzog DB..
Eating disorders..
N Engl J Med, (1999), 340 pp. 1092-8
http://dx.doi.org/10.1056/NEJM199904083401407 | Medline

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